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  • Karla M. Díaz Zayas

Desarrollo Físico Motor: ¿Qué debes saber?


"El primer movimiento de la pequeña mano hacia las cosas, el impulso de este movimiento, representa el esfuerzo del yo por penetrar en el mundo."

María Montessori

A diario los niños nos sorprenden con sus ocurrencias y continuo aprendizaje.

En cuanto al desarrollo físico son muchos los retos que enfrentan los infantes para lograr nuevos movimientos. Sin embargo, con mucho esfuerzo el bebé lo intenta hasta lograrlo. Es muy emocionante ese primer momento cuando el infante logra sentarse, gatear o caminar.

Cualquiera que sea la destreza física desarrollada es una acción sincronizada que involucra el sistema nervioso, el sistema óseo y los músculos de los niños. El bebé obtiene una habilidad motora con la práctica y continúa estimulación. Esta habilidad se graba en su sistema nervioso, el infante la mejora y luego la perfecciona. Como mencionamos previamente en ¿Cómo funciona el cerebro del bebé?, estas destrezas motoras ocurren a base de conexiones neuronales que el bebé sincroniza y memoriza en su cerebro, las cuales luego utiliza voluntariamente.

El desarrollo físico va de la mano del crecimiento del infante. Este proceso comienza a manifestarse de la cabeza a los pies del infante (de arriba hacia abajo); y desde el torso extendiéndose a las extremidades, como los son los brazos y piernas (de adentro hacia afuera). El niño primero logra sostener su cabeza y luego se voltea, controlando así el plano superior de su cuerpo y torso. Luego se sienta y aprende a gatear sobre sus manos y rodillas, incorporando sus brazos y piernas al desarrollo físico. Hasta que finalmente se incorpora sobre sus piernas y logra caminar.

El orden y la secuencia del desarrollo físico se encuentra altamente influenciado por la construcción de nuevas habilidades, que son construidas sobre otras previamente adquiridas. Por tanto, el desarrollo motor del infante debe ser correctamente establecido e influenciado desde los primeros momentos de vida. Esto se logra a través de actividades y ejercicios a las que se exponga al niño, y que éste, las utilice como herramientas para moverse adecuadamente.

A través de estos patrones de desarrollo se van adquiriendo diversas habilidades físicas que son divididas en dos grupos; habilidades motor gruesas y motor finas. Estas difieren en la complejidad de movimientos y en el tamaño de los músculos implicados.

La motricidad gruesa envuelve el desarrollo de los músculos grandes del cuerpo, por ejemplo, los que se encuentran en los brazos, las piernas y el tronco del cuerpo. Este tipo de habilidades se van adquiriendo muy temprano en los primeros años de vida. Al adquirir habilidades en la motricidad gruesa el niño obtiene la capacidad para equilibrarse, posicionarse y coordinar. Las capacidades motor gruesas le permiten al infante realizar actividades como gatear, caminar, saltar, correr, entre muchas otras.

Por otro lado, la motricidad fina envuelve músculos más pequeños y precisos. Por ejemplo, los músculos de las manos, los dedos y los pies. La motricidad fina implica la coordinación de las funciones neurológicas, que a menudo lo hacen conjuntamente con los ojos. Esto se conoce como la coordinación visomotriz, que se refiere a la ejecución de movimientos en los que son necesarios la percepción visual del espacio ocupado. Las habilidades motrices finas son las responsables de que el niño logre agarrar, sostener y manipular objetos pequeños. Esto permite que el niño pueda escribir, abrocharse los botones o atar los cabetes de los zapatos.

Es importante recalcar que a pesar de la secuencia que acompaña el desarrollo físico, no todos los infantes presentan sus habilidades motoras al mismo tiempo. La responsabilidad más grande que tiene el adulto o cuidador del infante es educarse para así poder identificar que cada etapa de desarrollo sea alcanzada en el periodo de tiempo correcto. De esta manera, el adulto podrá brindarle el estímulo y las herramientas necesarias para su desarrollo motor.

Kinétikos publicará artículos con la información necesaria para que padres y cuidadores tengan al alcance herramientas y ejercicios de estimulación física para el total desarrollo de los infantes. Recuerden siempre que es de suma importancia realizar las citas de desarrollo con su pediatra.


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